Romanos 8:26 «Del mismo modo, el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad; pues no sabemos qué pedir como conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles».

Jesús vive para siempre e intercede por nosotros en el cielo; y, además, dentro de nosotros, el Espíritu Santo intercede por nosotros. El Espíritu Santo se une a nosotros cuando oramos e intercede por nosotros y también a través de nosotros. Se une a nosotros, junto con nosotros, y a veces se enfrenta a algunas cosas que obstaculizan nuestro camino.

¿Qué hace un intercesor? Se presenta ante el rey en nombre de otra persona. En este caso, hay momentos en los que no sabemos por qué debemos orar como es debido. ¿Cómo puede ser eso? Es cuando no conocemos el futuro, cuando las cosas nos están ocultas y cuando, sencillamente, no comprendemos del todo de forma natural todo lo que está sucediendo.

Por eso, el Espíritu Santo intercede por nosotros. Cuando Él, el Espíritu Santo, intercede por nosotros, se manifiesta en otras lenguas y, a veces, con gemidos que quizá no entendamos, pero que Dios Padre sí entiende. Cuando oramos en otras lenguas, le revelamos misterios a Dios. Estoy muy agradecido de que Dios sea quien resuelve todos los misterios de mi vida.

Anterior
Anterior

Siguiente
Siguiente