17 de Marzo, 2026 - Dios revela
1 Corintios 2:10 “Pero Dios nos las ha revelado por medio de su Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios”.
Una de las cosas más importantes que Dios nos revela se encuentra en el versículo 9: «Pero como está escrito: Lo que ojo no vio, ni oído oyó, ni entró en el corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman». El Señor ha preparado mucho para nosotros. Todas las promesas de Dios son sí y amén en Cristo Jesús. Dios quiere que tú y yo obtengamos, que tengamos todo lo que Él nos ha prometido, pero no es algo automático. El hecho de que quieras o necesites algo no significa que lo vayas a obtener automáticamente. El hecho de que hayas nacido de nuevo y ames mucho al Señor no significa que Sus promesas se cumplan automáticamente. Las promesas han sido preparadas para ti; son para ti, pero debes recibirlas por fe. El primer paso es escuchar cuáles son. La fe comienza donde se conoce la voluntad de Dios. Obtienes la voluntad de Dios del logos, o la Palabra escrita, y de Dios que te habla cosas personales a tu corazón, la voluntad específica de Dios que se alinea con la voluntad escrita y conocida de Dios para tu vida.
¿Qué necesitamos? Necesitamos revelación, una verdad revelada, un Rhema. ¿Cómo obtenemos un Rhema? Debemos comprender que Dios quiere revelarnos Su Palabra y, por lo tanto, revelarse a Sí mismo. Me encanta la oración de Efesios; con esta oración, podemos orar por la revelación. Efesios 1:17-18 dice: «Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento...». Podemos tener sabiduría y revelación en el conocimiento de Él. ¿Cómo es recibir una revelación, o un Rhema?
Creo que una de las mejores maneras de ver qué es la revelación es cuando Jesús le preguntó a Pedro: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?». Pedro respondió y enumeró los nombres de quienes la gente podría pensar que era Jesús. Entonces Jesús le hizo a Pedro una pregunta que creo que deberías dejar que el Espíritu Santo te haga a ti. Jesús dijo: «Pero tú, ¿quién dices que soy yo?». Pedro respondió: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Jesús dijo: «No te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos». Pedro recibió algo del cielo que nadie en la tierra le había dicho. Lo mismo puede sucedernos a nosotros. Sé que te ha pasado antes. Estabas leyendo la Palabra escrita de Dios y, de repente, lo entendiste; lo supiste. Te fue revelado. Necesitamos más revelación. Esta viene al leer y estudiar la Palabra de Dios y creer que, mientras leemos y estudiamos, el Espíritu Santo nos revelará la Palabra. Podemos saberlo porque el Espíritu Santo nos lo reveló, ¡así que sabemos que lo entendimos!
Pr. Mark Garver