Mateo 13:22: “El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa”.

Esta tierra es conocida como una tierra con espinos o con maleza. Es decir, hay suficiente tierra como para producir algo, pero junto con la semilla de la Palabra de Dios también hay maleza y espinos. Estos terminan ahogando la Palabra de Dios, impidiendo que se produzcan resultados completos en la vida de una persona.

Uno de los principales problemas son las preocupaciones de este mundo. La preocupación es algo que puede consumir tu vida y hacer que la Palabra de Dios no produzca en ella. 1 Pedro 5:7 nos dice que debemos “echar toda nuestra ansiedad sobre el Señor”. El Señor también nos dice que no debemos preocuparnos por lo que vamos a comer, beber o vestir. El Señor se encargará de esas cosas mientras nosotros buscamos primero el Reino de Dios.

Cualquier tipo de preocupación trae maleza a nuestra tierra, la cual siempre terminará ahogando la Palabra de Dios. Debemos negar el preocuparnos por cualquier cosa y entregar nuestras preocupaciones al Señor con fe.

Recuerdo que, cuando era adolescente, yo era un campeón mundial de las preocupaciones; me preocupaba tanto que terminé hospitalizado por preocuparme tanto. Después de salir de la Escuela Bíblica, el Señor me habló y me dijo que, si yo le obedecía, Él perfeccionaría todo aquello que me concernía. Ni siquiera sabía que eso era un versículo de la Biblia (Salmo 138:8).

¿Qué me estaba diciendo? “Obedéceme, no te preocupes y yo me encargaré de ello”...Así lo ha hecho, y también lo hará por ti.

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