Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

Sabemos, según Santiago, que toda buena dádiva y todo don perfecto provienen del Padre de las luces, y Jesús dijo claramente en Juan 10:10 que es el ladrón el que viene para robar, matar y destruir. Jesús dijo de una mujer enferma que Satanás la había mantenido encorvada durante dieciocho años. Debemos aprender a resistir las obras del diablo. Nuestro versículo de hoy dice que, cuando te sometes a Dios y resistes al diablo, él huirá de ti.

¿Qué debemos resistir? Debemos resistir todas las obras del diablo, Jesús nos dejó esto muy claro, porque la palabra de Dios en 1 Juan 3:8 dice claramente que Jesús destruyó las obras del diablo. Incluso cuando somos tentados a pecar, Santiago 1:13 nos enseña que Dios no es quien nos tienta; es el diablo.

Cuando hablamos de resistir algo, pensamos en oponer resistencia, en hacer retroceder aquello que intenta avanzar contra nosotros. Es como mantener cerrada una puerta mientras alguien intenta entrar por la fuerza. Resistimos ese intento impidiendo que logre pasar. Efesios 6:11 nos dice que nos mantengamos firmes contra las asechanzas del diablo. Resistir es el objetivo, pero antes de poder hacerlo con éxito, debes hacer algo más: debes someterte a Dios.

Someterse significa ponerse bajo autoridad. La sumisión a Dios es lo que se debe hacer ante todo para poder resistir al diablo exitosamente. No se puede resistir sin antes haberse sometido, tal como enseña Santiago 4:7.

Quiero centrarme en tres áreas en las que, si te sometes a Dios, podrás resistir al diablo con éxito. Estas son: someterse a la Palabra de Dios, a Su voz y a los líderes espirituales que Dios ha puesto sobre ti.

Te sometes a la Palabra de Dios siendo un hacedor de ella. (Santiago 1:22). Mientras no pongas en práctica la Palabra, no estarás sometido a ella.

La siguiente manera de someternos a Dios es obedecer cuando Él te habla. Juan 10:4-5 dice: “Mis ovejas conocen mi voz, y la voz de un extraño no seguirán”. Tú sabes cuándo Dios te está guiando. No le ignores ni actúes como si no la conocieras. ¡Tú conoces Su voz! ¡Obedécela!

Por último, Dios ha puesto líderes espirituales sobre cada uno de nosotros. Observa que dije que Dios los ha puesto sobre nosotros. Descubre a quién Dios ha puesto sobre ti y sométete a ellos. Los líderes no te obligan a someterte, porque eso sería indebido. Yo no intento obligar a nadie a someterse a mí. La sumisión es una decisión personal; es un acto de su voluntad, especialmente cuando no se está de acuerdo con algo. ¿Estás sometido a los líderes que Dios ha puesto sobre ti?

Cuando está sometido en estas tres áreas ¡entonces puedes resistir!

Otro elemento necesario para resistir con éxito es la gracia de Dios. No se refiere simplemente al favor inmerecido de Dios; es Su poder que nos capacita para estar firmes contra las acechanzas del diablo. Es una gracia que nos permite mantenernos firmes, y está disponible para todo creyente que ha nacido de nuevo. Tu y yo debemos aprender a recibir esa gracia para poder resistir eficazmente las obras del enemigo.

Santiago 4:6 y 10 nos enseñan que debemos humillarnos bajo la poderosa mano de Dios para recibir esa gracia que nos sostiene. De la misma manera, 1 Pedro 5:5-6 afirma que la humildad es la clave para recibir esta gracia. Incluso el Señor le dijo a Pablo en 2 Corintios 12:9  que esa gracia era suficiente para enfrentar los ataques del enemigo.

En otras palabras, la gracia de Dios es suficiente para vencer cualquier ataque del diablo.

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