Lucas 14:28-30 “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar”.
Terminar es lo que debemos tener en mente. Si cada día pensamos en terminar, podemos dividir lo que necesitamos lograr en pequeñas porciones y preguntarnos: “¿Qué necesito hacer hoy?” y “¿Qué me está guiando a hacer hoy el Espíritu Santo?”. Así podemos ir juntando todos esos días hasta terminar nuestra carrera.
Para vivir de esta manera, primero debes sentarte y calcular el costo. ¿Qué se requiere para vivir cada día de esta manera? Cuando vas a construir algo en lo natural, tienes que preguntarte: “Si comienzo esto, ¿también podré terminarlo?”. Es muy fácil comenzar algo. Puedes comenzar una maratón, pero si no estás preparado, no la terminarás. Puedes tener la apariencia de estar preparado, llevar puesta toda la ropa adecuada y aun así no tener lo necesario para terminar la carrera.
Jesús es el autor y consumador de nuestra fe, y Él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Él le dijo al Padre: “He terminado la obra que me enviaste a hacer”. Terminar tu carrera, tu recorrido, es muy importante, no solamente para ti, sino también para todas las personas que deben ser alcanzadas por medio de ti durante tu recorrido. Hay citas divinas en tu camino.
Jesús estaba diciendo que los cimientos, es decir, el comienzo, no son el problema. Cualquiera puede comenzar, pero ¿puede terminar? Es una carrera larga, un recorrido largo, así que ¿podemos mantenernos firmes hasta el final? El diablo lucha contra nosotros todos los días para sacarnos del camino. Tu adversario no puede impedirte entrar al cielo, así que lo que intenta hacer diariamente es poner obstáculos y hacerte tropezar, para que no puedas ayudar a nadie más ni recibir una corona.
Tenemos que ser como Pablo, quien dijo: “Ninguna de estas cosas me mueve”. Tener esa actitud te ayudará a terminar tu carrera. No quiero que el diablo y su grupo, ni tampoco los críticos que se hacen llamar cristianos, puedan burlarse de nosotros porque comenzamos, pero no pudimos terminar.
Calcula el costo, determina qué necesitas para terminar y luego corre tu carrera hasta completarla.