Marcos 4:19 “Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa”
¿Qué es el deseo de otras cosas? Creo que lo importante es definir la palabra “codicia”. Codiciar significa tener un deseo muy fuerte por algo. Este deseo no es solamente de índole sexual. Es un apetito poco saludable por algo, que puede llegar a consumirnos. La carne codicia cosas.
Esto fue parte del pecado original. Eva deseó el fruto, y el deseo de su carne fue más fuerte en ella y terminó ahogando lo que Dios había dicho: “No coman del fruto del árbol”.
El mundo en el que vivimos actualmente debe ser uno de los tiempos más intensos en cuanto a las tentaciones de la carne. ¿Cómo enfrentamos los deseos de nuestra carne? La Biblia dice: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”.
Si cedemos a los deseos de nuestra carne, caeremos en pecado. Y en este tema, nos demos cuenta o no, estamos agregando maleza a nuestra tierra, lo que hará que no podamos obtener los resultados que deberían producirse a partir de la semilla de la Palabra de Dios que ha sido sembrada.
¿Qué debemos hacer? Andar en el Espíritu, resistir los deseos de nuestra carne y mantener limpia nuestra tierra.