Mateo 13:23: “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”.

Escuchar la Palabra de Dios es solamente el comienzo de lo que se necesita para que la Palabra de Dios produzca fruto en nuestras vidas. La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios. La clave en este versículo está en la palabra griega que se traduce como “palabra”, que es rhema. Necesitamos recibir un Rhema Christos, que es una palabra que cobra vida, que trae revelación, que viene al escuchar la Palabra de Dios ungida.

Esta Escritura dice que debemos entender lo que hemos oído para poder obtener la cosecha. “Entender” en este pasaje no significa entender con la mente, sino que se refiere a recibir una revelación. Que los ojos de nuestro entendimiento sean iluminados (Efesios 1:18) es clave para que podamos producir fruto a partir de la Palabra de Dios.

Debes renovar tu mente y cambiar tu manera de pensar. Esto es vital, pero la fe se recibe en el corazón y la revelación ocurre en tu espíritu, no en tu mente. Gracias a Dios porque el Espíritu Santo, quien es el maestro y quien revela la verdad, vive dentro de cada creyente que ha nacido de nuevo.

Oro para que tu entendimiento sea inundado de luz mientras escuchas la Palabra de Dios y estudias cada día de tu vida.

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