Efesios 4:17-18 “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos a la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón”.

Romanos 8:6 dice: “Porque el ocuparse de la carne es muerte...”. Cuando todavía no habíamos nacido de nuevo, todo lo que teníamos era aquello que podíamos pensar y lo que el mundo y sus valores nos llevaban a pensar. Si además agregamos al diablo interfiriendo con nuestra mente y nuestros pensamientos, tenemos una receta para el desastre.

La versión Amplificada Clásica traduce esta parte de Efesios de esta manera: “...en su perversidad (en la necedad, vanidad y vacío de sus almas y en la inutilidad) de sus mentes”. Lo único que tiene una persona que no ha nacido de nuevo es aquello que puede pensar. Esto es limitado y también confuso, porque está moldeado por el sistema de este mundo. Incluso si una persona recibe educación solamente de acuerdo con este sistema y tiene la mente llena del conocimiento de este mundo, su forma de vivir es vana porque está limitada. La educación es buena, pero por sí sola producirá muerte.

Por eso, después de que una persona nace de nuevo, el Señor insiste en que renovemos nuestra mente (Romanos 12:1-2). Nuestra mente debe ser transformada; debe ser lavada con la Palabra de Dios. Solo puedes pensar los pensamientos de Dios si conoces los pensamientos de Dios. Entonces estarás actuando de acuerdo con los pensamientos de Dios y no con la futilidad de tus propios pensamientos. Tus pensamientos provenientes de una mente carnal son limitados y vanos, pero los pensamientos de Dios son poderosos y tienen el poder de cumplirse.

Es tiempo de meditar en la Palabra de Dios y hacer que Sus pensamientos sean nuestros pensamientos, para que podamos prosperar en nuestro camino y tener buen éxito, tal como Él se lo dijo a Josué.

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