Proverbios 4:22: «Porque son vida a los que las hallan y medicina a todo su cuerpo».

La Palabra de Dios está disponible para todos. Para que la Palabra de Dios actúe en nosotros, debemos guardarla en nuestro corazón, creerla y luego ponerla en práctica. Así es como encuentras la Palabra de Dios: la oyes, la lees, la estudias y la declaras con tu boca. Al hacer todo esto, la encontrarás.

Jeremías 15:16 dice: “Encontré tus palabras y las comí, y tu Palabra fue el gozo que hizo regocijarse a mi corazón” (paráfrasis mía).

La Palabra de Dios no nos servirá de mucho si permanece únicamente escrita en las páginas de la Biblia. Debemos llevarla a nuestro corazón. Debemos escucharla, verla, hablarla, creerla y ponerla en práctica.

Esta Palabra cuando es hallada, trae salud a todo nuestro cuerpo. La Palabra de Dios, al ser encontrada, sana tu cuerpo físico. También sana tu alma de todo el dolor que hayas podido sufrir. La Palabra de Dios, cuando la encuentras, ¡Transformará tu vida para siempre!

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