Proverbios 16:9: "El corazón del hombre piensa su camino, pero el Señor dirige sus pasos."

En la vida siempre tenemos que tomar decisiones. Esto comienza desde que somos pequeños y continúa hasta el último día de nuestra vida. Dios ya ha preparado un camino para cada persona; tus pasos son ordenados y planificados por Él. El Señor tiene un plan específico para tu vida, y ese plan incluye todo.

Toda persona que ha nacido de nuevo no debería intentar vivir sin permitir que Jesús sea el Señor de su vida. Él es nuestro Maestro, y debemos sujetarnos a Su voluntad en cada área de nuestra vida. Esto incluye dónde vivimos, nuestro trabajo, nuestras relaciones, quién es nuestro pastor y muchas otras decisiones. En realidad, debe incluir todo.

En Santiago 4:13 se habla de un hombre que ya decidió lo que hará el próximo año y en qué ciudad vivirá. Muchas personas conocen este pasaje porque suele leerse en los funerales, ya que dice: "¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es como la neblina que aparece por un poco de tiempo y luego desaparece." Es verdad que nuestra vida es muy corta comparada con la eternidad, y es por eso que no debemos vivir solo siguiendo lo que nuestra mente y nuestros propios deseos nos dicen.

Nuestra mente siempre hará sus propios planes. Dios nos dio un cerebro para pensar y tomar decisiones, pero no debemos dejar a Dios fuera de las decisiones diarias o importantes que determinan el rumbo de nuestra vida.

El Espíritu Santo, por medio de Santiago, nos enseña qué debemos hacer. En lugar de dejar a nuestra mente hacer planes a su manera, debemos preguntarle al Señor cuál es Su voluntad para nosotros. Incluso podemos orar de esta manera: "Señor, ¿cuál es tu voluntad para mí este próximo año? ¿Qué quieres que haga?"

Cuando tengas una duda o se presente una oportunidad, primero llévala delante del Señor y busca conocer Su voluntad antes de decidir por tu cuenta. Si te apartas de los pasos que Dios ha provisto para ti, será más difícil de lo necesario. Es cierto que hacer la voluntad de Dios no siempre es lo más fácil desde el punto de vista humano, pero si estás en Su voluntad, tendrás la gracia para seguir adelante. Y si el diablo intenta detenerte, puedes tener la seguridad de que, al estar sometido a Dios, él tendrá que huir.

Descubre la voluntad de Dios para tu vida y simplemente obedécela.

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