Deuteronomio 7:9 “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones”.

Un pacto es un acuerdo vinculante entre dos partes. El pacto fue idea de Dios. Él prometió recordar Su pacto por mil generaciones. No lo mantuvo sólo con la generación de Abraham; Él es un Dios de pacto que obra de generación en generación.

Además, Dios es fiel a Su pacto y a Su Palabra. Si hace una promesa, la cumple. El Salmo 89:34 (NTV) dice: "Por nada romperé mi pacto, no retiraré ni una sola palabra que he dicho." Y en Daniel 9:4 se nos recuerda que Él siempre cumple Su pacto.

Por eso, cuando el pueblo de Israel clamó a Dios para que recordara el pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob, Dios lo recordó (Éxodo 2:24) y envió a Moisés para liberarlos.

El pacto que Dios hizo con Abraham estaba lleno de promesas maravillosas, y nosotros también tenemos ese pacto. Gracias a lo que Jesús hizo en la cruz, fuimos injertados en él. Él se hizo maldición por nosotros para que, por medio de la fe, la bendición de Abraham viniera sobre nosotros. Ese pacto incluye protección, provisión, salud y muchas otras cosas.

Y además de eso, Hebreos 8:6 nos dice que ahora tenemos un pacto mejor, basado en mejores promesas, y que Jesús es el mediador de ese nuevo pacto.

Dios, nuestro Padre, ha establecido un pacto contigo y conmigo como creyentes en el Señor Jesucristo. Tenemos una herencia porque somos coherederos con Jesús. ¡Qué bendición y qué regalo es estar en pacto con el Dios Altísimo!

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