Filipenses 2:16: “asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado”

Me pregunto cuántas personas son salvas, santificadas y llenas del Espíritu Santo, y aun así corren su carrera en vano. Nuevamente, en vano significa sin propósito o sin sentido. Si construyes algo en vano, significa que no tiene valor, que no cumplió su propósito y que probablemente tendrá que ser derribado. Es como será al final, cuando llegue el fuego del juicio y el fuego consuma la madera, el heno y la hojarasca de nuestras vidas, y lo único que quede sea el oro y la plata, que son las cosas que Dios preparó y nos dijo que hiciéramos (1 Corintios 3:12-15).

Yo no quiero hacer nada en vano ni vivir sin propósito. Entonces, ¿cuál es la solución para no hacer las cosas en vano? Aferrarse a la Palabra de Vida (Filipenses 2:16). Cuando la Palabra de Dios ocupa el primer lugar en tu vida, es una luz que ilumina tu camino. La Palabra de Dios que sale de tu boca es como una espada, y divide entre tu alma (lo que tú quieres hacer) y tu espíritu (lo que Dios te dice que hagas). Discierne entre los pensamientos (lo que está en tu mente, tus planes y propósitos para tu vida) y las intenciones del corazón (los pensamientos y planes de Dios para ti).

La Palabra de Dios, creída y declarada con tu boca, es la respuesta para no correr nuestra carrera en vano y para asegurarnos de que aquello sobre lo cual edificamos nuestra vida permanecerá firme en el momento del juicio. Ser hacedor de la Palabra de Dios, tanto de la Palabra escrita como de la que Él habla a tu corazón, asegura que podrás regocijarte en el día de Cristo, cuando estés delante del Señor y escuches: “Bien hecho, buen y fiel siervo; entra en el gozo de tu Señor”.

En otras palabras, porque descubriste lo que Él quería que hicieras y lo hiciste con todo tu corazón, pudiste terminar tu carrera. Ese es el objetivo, amigo mío: terminar nuestra carrera con gozo y poder decirle al Señor que nosotros, al igual que Él, al igual que Pablo y al igual que muchos otros, hemos terminado nuestra carrera.

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