Hechos 5:38-39: “Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; más si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios”.

La voluntad de Dios es algo poderoso. Si es Su voluntad, prevalecerá; pero si no es Su voluntad, no puede permanecer. Por eso enseñamos tanto acerca de qué es la voluntad de Dios y qué no lo es. Los creyentes nacidos de nuevo generalmente creen que la voluntad de Dios en sus vidas y para sus vidas simplemente sucederá de manera automática, pero esa es una manera muy superficial de ver las cosas de Dios. La verdad de la Palabra de Dios no coincide con esa perspectiva de la vida con Dios.

La Palabra enseña claramente que es la voluntad de Dios que todos experimenten la vida eterna con Él. Es Su voluntad que todos en el planeta nazcan de nuevo, pero si no reciben a Jesús por fe, perecerán, aunque esa no es Su voluntad. Lo mismo es cierto en tu vida.

Si encuentras y haces la voluntad de Dios, entonces nadie, ni siquiera el diablo, podrá prevalecer contra ti, aunque el enemigo seguirá intentándolo. Este pasaje me reconforta grandemente, porque cuando encuentro la voluntad de Dios para mi vida y la hago, aunque el diablo intente sacarme de mi carrera, Dios está de mi lado. Y si no cedo ni me rindo, prevaleceré porque estoy haciendo la voluntad de Dios.

Por otro lado, si simplemente sigo mi propio plan o mi propia voluntad para mi vida, cuando venga el enemigo o vengan desafíos, mis planes llegarán a nada. Yo elijo a Dios. Elijo seguir a Jesús, mi gran Pastor, y elijo el plan de Dios para mi vida, porque no puede ser derribado.

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