Isaías 64:8 "Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros".

Cuando observamos uno de los aspectos de nuestro Padre, vemos que Él es Creador. Dios, nuestro Padre, creó a la humanidad, y también creó a cada uno de nosotros de manera individual para las buenas obras de las que somos responsables.

El alfarero es el único que crea las vasijas que fabrica. Todas las creaciones provienen de sus manos. El barro no tiene participación en ese proceso. No decide qué será ni para qué servirá. Solo el alfarero tiene el derecho y la capacidad de formar la vasija y darle un propósito.

Antes que nada, debemos tener claro que Dios no crea basura o cosas sin valor y tampoco crea a nadie para que viva en desobediencia a Su Palabra. No creó a nadie para que se opusiera a Él. Cuando Pablo dijo: "Por la gracia de Dios soy lo que soy" (1 Corintios 15:10), en contexto se refería al llamado de Dios y al propósito que Él tenía para su vida. Por eso, usar este versículo para otros fines es  malinterpretarlo o sacarlo de su contexto.

Entendiendo correctamente, la frase "Eres quien eres por la gracia de Dios" tiene que ver con aquello para lo que el Alfarero te llamó a ser y hacer en el Reino de Dios. ¿Quién eres realmente? La respuesta está en el corazón del Alfarero. Él te creó, te formó y te llamó desde el vientre de tu madre, antes de que hicieras algo bueno o malo. Por eso, debes acercarte a tu Padre celestial y preguntarle para qué te creó.

Con frecuencia cuento la historia de una bicicleta estática que tenía en mi habitación. El propósito para el que fue diseñada era hacer ejercicio y ayudarme a mantener una buena condición cardiovascular. Sin embargo, dejó de ser usada para lo que fue diseñada por mucho tiempo. De pronto comenzó a cumplir otra función: se convirtió en un perchero y al poco tiempo estaba cubierta con mi ropa. Es cierto que servía para sostener la ropa, pero ese no era el propósito para el cual su diseñador la había creado.

Muchas personas no están haciendo aquello para lo que el Alfarero las diseñó. Funcionan, y parece que les va bien, pero no están viviendo su propósito más alto ni lo mejor de sí mismas.Descubre para qué te diseñó el Padre, nuestro Alfarero. Pregúntale, y Él te lo hará saber. Después, decide convertirte en ese vaso escogido, útil para el servicio del Maestro.

Encuentra el propósito más elevado para tu vida y glorifica a Dios con ella. Eres un vaso escogido, creado para hacer cosas grandes y maravillosas para nuestro Creador, nuestro Alfarero.

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