Hechos 23:1 “Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy”.

Tener una conciencia limpia es muy importante. En Hechos 24:16, el apóstol Pablo lo expresó así:"Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres."

La conciencia suele ser mal entendida entre muchos creyentes. La conciencia es la voz de nuestro espíritu. Solo es una guía segura para quienes han nacido de nuevo. En 1 Juan 3:20,  dice: “Si nuestro corazón nos reprende.” La versión Amplificada Clásica lo traduce así: Si nuestra conciencia nos condena”.

Para mí, la conciencia forma parte de nuestro espíritu. Es la parte de nosotros que distingue lo correcto de lo incorrecto en nuestra vida. Para Pablo era muy importante, y también debe serlo para nosotros, mantener una conciencia limpia delante de Dios y de los hombres.1 Timoteo 1:19 (NTV) dice: "Aférrate a tu fe en Cristo y mantén limpia tu conciencia. Pues algunas personas desobedecieron a propósito lo que les dictaba su conciencia y, como resultado, su fe  naufragó."

Cuando hacemos algo malo y pecamos, actuamos en contra de nuestra conciencia. Eso nos incomoda por dentro. El Espíritu Santo nos trae convicción y trata con nuestra conciencia en nuestro espíritu, que ha nacido de nuevo y está vivo para Dios. Por eso, debemos cedernos de inmediato a nuestra conciencia y evitar hacer cualquier cosa que nos incomode o vaya en contra de ella.

El problema es que nuestra voluntad puede ignorar la conciencia. Cuanto más la ignoramos, más insensible se vuelve. 1 Timoteo 4:2 dice: por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia”. Cuando cauterizas tu conciencia, el Espíritu Santo ya no puede comunicarse contigo ni advertirte para evitar problemas.

Por eso es muy importante mantener una conciencia limpia delante de Dios. De lo contrario, como dice Pablo, nuestra fe puede naufragar.

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