Juan 14:23: «Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él».

Decir: “Yo amo a Dios. De verdad amo al Señor, y Él me ama tal como soy”, es el lema que repiten actualmente muchas personas engañadas que han oído que Dios es amor. La pregunta no es si Dios te ama, sino ¿nosotros realmente amamos a Dios? Esta es una pregunta que debe responderse por medio de la Palabra de Dios, y no basándonos en las suposiciones de hombres, o en doctrinas de hombres ni en la doctrina de un demonio.

¿Quién ama realmente a Dios? La respuesta se encuentra en este pasaje específico de las Escrituras. Jesús dijo que, si lo amas a Él y amas a Dios, harás lo que Él dice. No harás lo que tú pienses que Él dice. Tampoco harás tu propia interpretación de lo que dijo, ni harás según lo que creíste que quiso decir. Harás lo que Él realmente dijo.

Santiago 1:22 dice: «Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos».

No basta, ni ha sido suficiente escuchar solamente la Palabra. La fe viene cuando oímos la Palabra, pero nunca debemos detenernos ahí. Ese es apenas el punto de partida. Debemos poner en acción lo que hemos oído, porque la fe sin las acciones correspondientes está muerta.

Si solamente oímos la Palabra, lo cual es muy bueno y vital, pero no la ponemos en práctica, las Escrituras dicen que nos engañamos a nosotros mismos. No fue el diablo quien te engañó. Tampoco fue otra persona. Te engañaste a ti mismo al no poner en práctica lo que escuchaste.

Si realmente amamos al Señor, nos convertiremos en hacedores de su Palabra. Esa es la prueba de que lo amamos. Decir “Lo amo” o “Realmente amo a Dios” y no poner en práctica su Palabra no puede ser verdadero. Si realmente lo conocemos y lo amamos, guardaremos su Palabra.

1 Juan 2:3-5 dice: “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él”.

Si decimos que lo amamos, pero no hacemos lo que Él dice, es decir, lo que ha dejado escrito y tal como lo ha escrito, las Escrituras dicen que somos mentirosos. Así de claro. Si somos hacedores de la Palabra y la guardamos, entonces esa es la prueba de que lo amamos.

Dios ya ha demostrado que nos ama. Envió a Jesús. Nosotros demostramos que amamos al Padre y que tenemos comunión con Él cuando hacemos lo que hemos oído.

¡Solo hazlo!

Anterior
Anterior

Siguiente
Siguiente