Hebreos 6:10: “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún”.
No nos ganamos el amor de Dios. Él nos lo concede gratuitamente porque Él es amor. Parece ser muy importante para Él que, después de nacer de nuevo, hagamos algo por Él: la obra que nos ha llamado a hacer. Esto parece ser algo muy importante para Él. Creo que realmente desea que lo hagamos para poder recompensarnos ahora y también en el cielo.
Él está buscando a alguien a quien bendecir. Los ojos del Señor recorren toda la tierra, de un lado a otro, para mostrarse fuerte a favor de aquellos cuyo corazón es perfecto para con Él (2 Crónicas 16:9). Les aseguro que Él realmente está buscando a alguien a quien bendecir por ser obediente a lo que le ha pedido que haga.
Cuando servimos a los santos, Dios no lo olvidará, ni ahora ni después. Ministrar verdaderamente o servir a otros creyentes, es una manera de demostrar que realmente amamos a Dios. La gente dice: “Amo al Señor”, pero no hay fruto que lo demuestre porque no obedece la Palabra, especialmente en lo que se refiere al servicio. Si realmente lo amamos, haremos lo que Él nos dice.
Entonces, ¿qué nos dijo que hiciéramos? Les daré un ejemplo: lavarnos los pies unos a otros. Luego, Hebreos 6:11 (NTV) dice: “Nuestro gran deseo es que sigan amando a los demás mientras tengan vida, para asegurarse de que lo que esperan se haga realidad”.
Esto parece ser una clave para recibir cosas del Señor: esta obediencia que consiste en servirnos unos a otros y esta gran demostración de amor mutuo. Quiero que Dios pueda mostrar su poder a favor de ustedes, Por eso, ¡sírvanse unos a otros!