Deuteronomio 32:4 (NVI): “Él es la Roca, sus obras son perfectas, y todos sus caminos son justos. Dios es fiel; no practica la injusticia. Él es recto y justo”.
Dios es perfecto. El no comete errores. Él no puede fallarte ni lo hará. Fallar no forma parte de su ser. Todo lo que hace es perfecto. Romanos 9:33 y 10:11 dicen: “Todo aquel que cree en él no será avergonzado”. Cuando crees en Él, no te defraudará. ¿Por qué? Porque Él es perfecto.
Santiago también nos dice que “todo buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces en quien no hay cambio ni sombra de variación”. La expresión “no hay variación»” significa que, sin importar qué elementos intervengan en una situación, Dios permanece constante. Él no te fallará ni puede hacerlo, porque Él es perfecto en todos sus caminos y todas sus acciones.
Debes tener claro que no existe nadie ni ninguna situación que conozcas en la que Dios haya fallado, porque Él no ha fallado. No podría fallar, porque Él es Dios. Entonces, ¿qué sucedió? Los seres humanos somos muy particulares. Nos cuesta pensar que nosotros podamos tener alguna responsabilidad. Lo primero que hacemos es culpar a Dios. ¿Por qué? Porque el diablo siempre está ahí, intentando que la humanidad culpe al Todopoderoso.
La esposa de Job, inspirada por el diablo, le dijo a Job: “Maldice a Dios y muérete”. Pero Job no quiso hacerlo y no lo hizo. Quizás no comprendía de dónde provenían las cosas malas tan claramente como nosotros podemos comprenderlo hoy, porque tenemos la Palabra de Dios y sabemos que existe un enemigo; sin embargo, Job se negó a culpar a Dios.
Si tan solo pudiéramos comenzar y mantenernos con esta convicción, nuestras vidas serían mucho mejores, sabiendo que si algo no salió como esperábamos, la causa estaba de nuestra parte y no en Dios. Es mucho más fácil culpar a Dios o encontrar alguna manera de hacerlo responsable, pero ¡Él no tiene la culpa! No puede ser así, porque Él es perfecto.
Es posible que no entendamos lo que sucedió, pero debemos confiar en Él y seguir adelante. Tenemos que hacer lo que dice la Palabra y perseverar en conocerlo cada vez más. ¿Qué significa esto? Significa decir: “Quizás no entiendo por qué sucedió esto, pero hay algo que sí sé: Dios es bueno y perfecto, confío en Él y lo seguiré todos los días de mi vida”.
En definitiva: No culpes a un Dios perfecto por algo que no entiendes. En cambio, decide de una vez por todas: Él es perfecto, Él es mi Dios, Él es mi Padre, confío en Él y solo a Él seguiré todos los días de mi vida.