Romanos 12:16 (AMPC): «Vivan en armonía unos con otros. No sean orgullosos (presumidos, arrogantes ni excluyentes), sino adáptense con disposición [a las personas y a las circunstancias], y dedíquense a tareas humildes. Nunca se crean más importantes de lo que son ni se consideren sabios en su propia opinión».

La versión NTV lo expresa de esta manera: “Vivan en armonía unos con otros. No sean tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no piensen que lo saben todo!

Una cosa que sé que Dios aborrece es la mentalidad de formar “grupos exclusivos” en los que algunos se consideran superiores y dejan a otros fuera. Todos formamos parte del Cuerpo de Cristo si hemos nacido de nuevo, y cada parte es importante. Siempre debemos hacer todo lo posible para que las personas se sientan cómodas y bienvenidas, especialmente en la iglesia.

Una de las mejores maneras de lograrlo es servirnos unos a otros. Nunca debemos creernos tan importantes como para no servir a otro. Nadie es tan importante. Cuando nos servimos unos a otros con amor, creamos un ambiente propicio para que Dios se mueva.

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